Un poco de historia
Lo interesante de esa búsqueda de significado para el nombre de un pueblo manchego, no está en la propia búsqueda sino en lo que va creando la imaginación de quien busca conocer. En unos tiempos de fronteras cambiantes y coronas de reyes que cambian alegremente de cabeza, la vida de las gentes medievales era dura y de pocas fiestas. Si no te sacudía el señor, te sacudía el enemigo del señor. En aquellos tiempos, tal vez parecidos a los actuales tiempos, otro Abderramán, primer califa de Córdoba, se distinguió por dar oportunidades a judíos y cristianos que no eran habituales en las intrigas palaciegas de unos nacientes reinos cristianos que unen un mucho de orgullo a un poco de derrochar fuerzas. En este paisaje, también un pueblo manchego es protagonista de unos señores mercenarios, además de embajadores, que trabajarán en el ejemplar del Dioscórides que el Emperador de Bizancio regaló al califa Abderramán. ¡Qué tristeza! Córdoba, la joya dorada del conocimiento andal...