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Mostrando las entradas etiquetadas como Naturaleza

Como gotas de agua

Las experiencias de la vida van enseñándonos de la grandeza y sencillez de la existencia. Preguntamos a una gota de agua, antes de caer en la tierra, cuál será su destino. Puede respondernos que ella, pequeña gota de agua, será llevada como una hoja de árbol, de acá para allá, por el viento. Sin propósito y sin sentido. O puede decirnos que ella se convertirá en humedad, en madera de árbol y tallos verdes, en frutos, en nutrientes humanos y animales. El viaje de una gota de agua puede ser prácticamente infinito. Sin embargo, depende también mucho de cómo esa gota de agua se toma su propio destino. Con qué actitud sale a vivir su propia vida. En muchos sentidos, nosotros, las personas, somos parecidos a ese viaje de una gota de agua. Y no importa la expresión de las grandes palabras. Importa la expresión de esas mismas grandes palabras pero enraizadas en la vida cotidiana, el cómo te vives cada momento de cada día.

Nuestro Hogar

Muchas personas tenemos la firme convicción y creencia de pensar que nuestro planeta es un gran HOGAR para todos nosotros, que nos proporciona de todo lo necesario para la vida, dentro de los usos de utilidad y beneficio mutuo que, desde el primer asentamiento humano, hemos puesto en práctica. En el mismo sentido, ha sido un HOGAR para todos nosotros, el contacto con nuestros semejantes, y en primer lugar con el entorno de nuestra familia, en sentido estricto y en sentido amplio. La familia es el primer contacto referencial de toda persona para aproximarse al conjunto de la sociedad. Si nuestro planeta es un hogar, no vemos razón para percibir una realidad muy distinta, la de un planeta fragmentado, inconexo, con gravísimas irregularidades y desequilibrios, manipulado por la sociedad humana en su conjunto.  Nosotros mismos, con nuestras costumbres de producción y de vida, hemos firmado un progresivo alejamiento de los usos tradicionales con el medio natural, convirtién...

La agricultura

Me parece fantástico vivir de la tierra. De acuerdo que no vivimos en el planeta multicolor de la abeja maya, pero caramba, este planeta es un paraíso de vida, seamos sinceros y reconozcámoslo. Vale que nos da unos sustos de la leche, por ejemplo el volcán de Pompeya que los dejó a todos fritos en un abrir y cerrar de ojos, pero reconozcamos que el planeta es un sinfín de vida, en todas las latitudes y regiones, hasta en los polos habita gente que se busca la vida y vive de las focas y se fabrica casas de hielo. Y ves la biodiversidad animal, vegetal y humana del planeta y exclamas un ¡¡¡¡¡¡cooooñoooss, qué extraordinario es todo esto!!!. Y la vida es una sorpresa a lo bestia. Y nosotros formamos parte de esa vida. Una semilla y germina una planta. Y la planta da frutos. Y podemos dialogar con las plantas y con los árboles y facilitar su crecimiento, podando tales o cuales ramas. Y hemos aprendido a vivir con la tierra y de la tierra y un día nos hicimos más sedentarios, hace ...

Una vez que estamos aquí...

No somos unos sujetos que hemos venido a este mundo de la nada. Somos hijos de esta tierra y, si miráramos con atención, qué es la tierra que nos ofrece esta vida, quizás encontraríamos muchas más respuestas, que no las que habitualmente manejamos, que son respuestas sesgadas, utilitaristas, en las cuales reflejamos la realidad como a nosotros nos interesa y no como es realmente. La naturaleza ha hecho a las crías de los animales de mayor tamaño, por ejemplo a los grandes mamíferos, que necesitan de un mayor periodo de crianza y de educación. En especial, en el ejemplo de la especie humana, esto se hace notorio y patente. Somos posiblemente la especie que más tardamos en crecer o en alcanzar nuestra autonomía personal, nuestro pleno desarrollo. La cría del ser humano no está lista para buscarse la vida al año de edad, como puede suceder en el cachorro de león o en la pequeña gacela o en el pequeño búfalo. La cría del ser humano necesita uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis...

Cursos fluviales

Me vienen hoy recuerdos de ríos y afluentes y geografías y paisajes. Y es que siento, dentro mí, viva inquietud por recuperar espacios personales, ahora quizás dormidos, que piden emerger, aprovechando estos comienzos de buen tiempo, de subida de temperaturas, en esta entrada de la primavera. Medito en la cuestión. Son las preguntas que me hago, en mi espacio personal de prioridades, de disponibilidad de ganas y de tiempo; y también, el espacio objetivo de posibilidades u oportunidades. Ríos, caminos, geografías. Hablar ahora de estas cosas es hablar de mis inquietudes personales, de alguna de mis inquietudes personales. O también de mi tiempo libre y de cómo intentaré enfocar una parte de este tiempo libre. Cuáles son mis inquietudes personales con los ríos, los caminos, las montañas, las geografías. No sabría definir exactamente si son inquietudes de conocimiento o son inquietudes creativas. Es un poco difícil definir donde comienza y termina cada cosa. Más bien es un re...

Estar en las musarañas

El callejón donde vivo es una selva amazónica de biodiversidad y de vida, de criaturas y especies muy distintas. Cada centímetro de la calle está sabiamente ocupado por criaturas que desarrollan la vida y la savia vital que es normal por estas fechas que nos corren, primavera, mayo, el mes de las flores. Es de esta forma que las hormigas, los insectos, los pájaros, gorriones, golondrinas, mirlos, los gatos que maúllan, los perros que dan paseos y, por si faltara algo, hoy he tenido el delicioso encuentro de una camada de pequeñas musarañas que ha sido el remate de vida que le faltaba a esta pequeña calle. Toda acción auténtica y sincera, progresa y prospera en mayor autenticidad. Esto es una ley visible, de norte a sur, de levante a poniente. Nosotros, los inteligentes seres humanos, de esto que yo ahora estoy escribiendo, de autenticidad y sinceridad, decimos ser los primeros, los más grandes, los más fornidos y robustos, en neurona, en intelecto y en raciocinio. Pero yo ...