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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos

Los hombres libres

En noches de invierno, como hoy día de la candelaria, se pueden contar historias largas al lado del fuego. Este servidor se ofrece a arrimar unos leños: Estamos en el año 760. Son los años que los reinos cristianos, en la Península Ibérica, están por hacerse. Y son los años que el primer Abderramán llega a Al Ándalus, después de peligrosas aventuras que le han traído desde Damasco, donde los abbásidas han acabado con toda su familia. En Asturias, un rudo rey, Fruela, apodado El Hombre de Hierro, que deja tras de sí tierra quemada y tierra de nadie, en Al Ándalus un emir independiente. En algún lugar denominado La Frontera del Duero, ininterrumpidamente desde varios siglos atrás viven los Hombres Libres. Desde antes de la caída de Roma, viven aquí. Y después han sabido hacer frente a las oleadas de visigodos y de suevos. Y ahora también a las primeras campañas militares del rey de Asturias y de los moros del sur. Pero esto no durará mucho tiempo y ellos lo saben. Por esto pasan a ...

Gente común y corriente

Ladrones y piratas convertidos en gente común y corriente. No se distinguen. Puede ser tu vecino, tu amigo, tu compañero de trabajo, alguien incluso de tu propia familia. Cuál es su rollo. Quieren hacerse ricos rápidamente. Pueden ser por ejemplo un señor con bigote que conocí en Salamanca, que trabajaba conmigo y que quería embolsarse cantidades descomunales por un simple pedido de camisetas publicitarias. Hombre, no seas tan ansias. El más más más más. ¿Para qué quieres tanto dinero? Vi lo que era aquel hombre cuando un día nos vimos, un pequeño grupo de expedicionarios por el campo, en un terreno abrupto y difícil. Trabajábamos en abrir nuevas rutas, nuevos espacios para el turismo, también nuevos recursos de inventarios naturales. Íbamos a una cueva con pinturas rupestres, un terreno escarpado e inaccesible. El susodicho escapó a la primera dificultad, nos dejó solos. El pastor que era nuestro guía, se adelantó más de un kilómetro al grupo y le perdimos la pista. E...

El cuento de los ratones

Existe un viejo cuento, que yo leía de niño, de dos páginas de extensión y con una graciosa ilustración de una pareja de ratoncitos con una joven ratoncita de la mano. Querían encontrarle un buen marido a la joven. Y habían escuchado hablar de quién era el ser más poderoso de la Tierra y con él fueron a casarla. Y así diéronse un paseo con la ratoncita por el Sol, las nubes, el viento, hasta que el ser más poderoso con quien estaban hablando, que era la misma Tierra, les dijo que había unos seres muy poderosos, más poderosos que ella (la Tierra), que eran los llamados ratones, que la horadaban y hacían agujeros y construían sus casas en los subterráneos de su piel. Entonces papá y mamá ratón se dieron cuenta que ellos eran los seres más importantes del planeta y casaron a su hija con un ratoncito. En algún sentido esto es equiparable a la especie humana. Tanto seres humanos como grupos humanos han querido mostrar más y más su inmensísimo poder, un poder además que está limitad...

Eurocopa 2012

Y ahora me pongo a hablar de fútbol. Es que la de anoche fue gorda. Me lo viví en una pantalla gigante, rodeado de niños que cantaban como locos, se arrojaban al suelo, hacían la ola. Y mucha gente en el bar que daban abrazos. Y yo mismo, que ya que veo un partido de fútbol, voy a pasármelo bien. Y sí, muy tranquilo tomando la cerveza, pero cada gol me levanta de la silla. En fin, anoche, gran noche. En un pueblo pequeño, imagino que en toda España, se estuvo viviendo una fiesta. Quien pudo y quiso vivírsela. Yo no soy futbolero pero caramba me gusta ver cosas de este estilo. Conozco a personas que anoche pasaron olímpicamente del final de la eurocopa España-Italia. No les preguntes si el partido se desarrolló en el Olímpico de Kiev o si juegan once jugadores por equipo o si el árbitro sigue llevando silbato y va vestido de negro; y quizás era portugués. Yo entiendo que cada cual se vive la fiesta que se quiere vivir. A mí personalmente anoche me apetecía un rato de gritar...

En un banco de forja

Ayer paso por la plaza del pueblo. De regreso a mi casa, en un banco de forja, bajo la sombra de un árbol, solitario, un señor debajo de un sombrero de paja, con una garrota. Me senté a su lado. No lo he hecho nunca, en los últimos años, pero ayer sentí la necesidad de sentarme a su lado, para decirle que le respeto, le admiro y considero un honor que viva en este pueblo; algo así quería yo decirle, cuando me senté, en el mismo banco que él estaba sentado. Estuve con él creo que diez a veinte minutos, poco tiempo; le dejé con los ojos emocionados y me sentí mal conmigo mismo, por haberle dicho cosas sentidas y breves, al mismo tiempo. Subí a mi casa como si me hubieran llenado el pecho igual que se inflan las ruedas de una bici. Lleno. Hoy me sucedió la misma jugada. Paso por el mismo lugar, el mismo banco, el mismo árbol, un poco antes de la hora de ayer, el mismo señor, bajo el mismo sombrero de paja, la misma garrota, la misma mirada dulce, detrás de unas gafas. Me ...

Mi amigo Mohammed

Mi visión personal de cuál y cómo es la naturaleza humana y en consecuencia cómo se definen nuestros puntos de partida conductuales, es una visión ecléctica; es el resultado de aquello que he considerado cierto o veraz o verdadero, en muy distintas fuentes, escritas o no escritas. Soy tan preciso y tan no preciso como lo era un amigo que tuve hace unos cuantos años; un amigo impresionante; de esos amigos que jamás en tu vida puedes olvidarte de ellos. Mi amigo era un señor desconocido, que viajaba en el tren, de gratis; y al que el revisor le ordenó se apeara en la siguiente estación. Esta estación era Salamanca; cogió su pequeña tienda de campaña y su saco de dormir y comenzó a caminar por la ciudad; con tan buena fortuna que se encontró casualmente con un campamento de tiendas instalado en un parque, por un grupo de oenegés y muchas chicas y chicos jóvenes, que estaban haciendo una sentada. Esta sentada pedía el 0,7 por ciento del PIB a favor, de ayuda para el desarr...