Mis metas
Llegar a viejo. Agotar el tiempo de mi vida, vivirlo, aprender de él y de mí, y marcharme sin amargura, en paz, sabiendo llegada mi hora, sin dolor ni pasiones, sabiendo que apuré los vinos de mis bodegas y las oportunidades que mi tiempo fue dándome a lo largo del trayecto. Saber que, en la temporalidad de los paisajes y las estaciones, viaja la perennidad de la Inteligencia, el recuerdo a todos los instantes muertos, sabiendo que el futuro se cimienta sobre ellos. Encontrar en mi vida, en sus aprendizajes, en sus gentes, la eterna curiosidad del explorador que escribe en sus notas de viaje haber hallado un paraíso para el dolor del Hombre, el dolor de la lucha constante entre animales, tiempos y cosas por hacer avanzar la vida. La vida, nuestro tiempo de existir, a veces se me antoja como un largo sueño del que fuéramos, poco a poco, desperezándonos. Quizá todavía no haya llegado mi mediodía, y lo que yo considero niebla del alma, no sea sino el despertar de alguien ...