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Mostrando las entradas etiquetadas como Recapitulación

Navidad

Siempre me han gustado las navidades, desde niño. Siempre he recibido estas fiestas con muchísima ilusión, encantado por cada uno de los ricos instantes que forman parte de estos encuentros de navidad, nochevieja y año nuevo y reyes magos. Y como dice el refrán: ¡hasta san Antón, pascuas son! Siento una gran afinidad con la navidad y todo lo que la navidad representa. Mi primer domicilio estable comenzó a los siete años. Fueron tres años de estar en un mismo lugar, sintiendo esto como un hogar, un hogar definitivo. El pueblo que fue mi primer domicilio estable era una maravilla entonces. Y por las informaciones que ahora puedo recoger, es hoy una de las bellezas de la isla de Mallorca, lugar de residencia de ricos y famosos como Michel Schumacher. A unos 15 kilómetros de Palma de Mallorca, en el pueblo de Esporlas, conservo mis primeros grandes recuerdos de la navidad vivida en el hogar. Antes de esto, sí había tenido grandes momentos, pero un poco con el vamos de ...

Escapes del mundanal ruido

¿Dónde han sido mis refugios? Un ático, un buen refugio, un estar a lo lejos de todo, y tan cerca del cielo como tocar la luna desde la terraza. Era en Salamanca. Una peña, una gran peña, de unos 200 metros de altura, surgida, como una mole de piedra, de la nada. Todo campo alrededor, pero ahí, una peña surgida en el campo, una mole de piedra, de granito. En el pueblo de La Peña, provincia de Salamanca. Una peña con escaleras del tiempo, quizás miles de años, tiempos que los vacceos (celtas) habitaban aquellas tierras y esa peña era, para ellos, como un motivo mágico, de culto, un ¡oh qué peña! ¡subámonos en ella para hacer hogueras y bailar! Si me pillo ahora un mapa, y hago así como un círculo, un radio de 100 kilómetros, tengo como cien, doscientos refugios, en lugares preciosos de Salamanca y Zamora, adonde iba a perderme, a estar en lugares que me ponían las pilas, me cargaban, me hacían sentirme vivo. Las Arribes del Duero. El Río Duero, haciendo de frontera entr...

Cosas de críos

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Niños de ayer, hoy, siempre. Niños que se quedan solos porque sus padres trabajan y no existe televisión, pero existe un libro con ilustraciones para hacerse un viaje o existe una caja con cincuenta muñecos de plástico que permiten darse una batida de ejército y conquistarse unos territorios. Era mi ejemplo, en las largas tardes de sol, en un patio enorme, con posibilidad de escaparme a otra terraza más enorme y donde aquello podía ser un continente y los cincuenta indios no eran suficientes para darles reinos y principados y tú quédate y me cuidas esto que seguimos mirando nuevas tierras. Cosas de críos que leen libros de aventuras, julio verne, Emilio salgari, sir Walter Scott y que sueñan en la enciclopedia de los ríos o en las fotos de la Enciclopedia Alvarez. Esto es Bilbao, esto es Santander, aquí esta esto y allí aquello y en Fontibre nace un río importante. Y otro en Lagunas de Ruidera. Y sabías aquello porque te lo había dicho un libro. Para esos niños, hoy, de re...

Afán por vivir y aprender

En el océano de las experiencias y también del aprendizaje y de la ciencia de la vida, está bien que puedo decir, como el poeta Neruda, que he vivido. Yo añado que estoy vivo y, además, he vivido. Y recalco el estoy vivo porque es la actualidad en la que asiento la vida presente, de hoy. Y desde aquí, el futuro será aquello que tenga que ser, pero estoy vivo y éste es mi primer afán. Primero vivir, y luego está el afán de aprender y crear. Es el afán de vivir y aprender que me llevó a continuar estudiando, al llegar por primera vez a Salamanca. Tenía fuentes de ingresos aseguradas pero el afán de vivir me llevó a incorporarme en servicios comerciales de empresas para aprender el mecanismo y funcionamiento del comercio y de las ventas, o que me llevó a aprender nuevas disciplinas, que pueden ser el conseguir retratar una situación por una o varias fotografías representativas, aprendiendo el uso y las funciones de la imagen y del lenguaje audiovisual. O es el aprender a expr...

Un poco de biografía

Nací en un pueblo manchego, del sureste de Ciudad Real, Terrinches. Mis padres se casaron en Mallorca, donde vivían mis abuelos maternos, pero a los pocos meses, mi abuelo paterno, Domingo García Coba, estaba agonizando de una enfermedad. Mi madre quiso que conociera a su nieto, o sea yo, que iba dentro de mi madre. Y así me hice el viaje intrauterino, en barco y en autobús, de una isla mediterránea a una tierra interior, de olivos y manantiales y caminos entre montañas. Nací en la casa de mi abuelo y mis primeras horas y días fueron escuchar sus canciones de arriero. Le alegré los últimos momentos de la vida y llevo su nombre. Y contento. Los tres o cuatro primeros años, los vivo en Terrinches, en un pueblo de casas blancas, calles de tierra, caños de agua y arroyos donde las mujeres van a lavar, con el jabón que ellas mismas fabricaban. Las sábanas sobre los zarzales, un campo de colores, donde yo iba siempre de la mano de mi madre. Y me quedaba con la copla de todo. El ...

Nochevieja

Si tuviera que hacer un resumen del año, en esta tarde de nochevieja 2011, creo que uno de los pilares del año que está por terminarse dentro de unas horas ha sido el conocer personas, conocer situaciones, conocer experiencias, resultado de todo lo cual, sin moverme de mi casa, sin moverme de mi pueblo, he tenido cambios de percepción. Cambios en la corta distancia de la interrelación humana. Admito que no estaba acostumbrado, que había perdido la costumbre de relacionarme con las personas. Durante varios años. Eran puramente relaciones corteses, de distancia, pero en ningún caso con acceso pleno a mi persona. Este año ha sido como un darse una ducha de realidades, de objetividades, de ver y de conocerme y experimentarme en la interrelación humana, con otras personas. Me he dado cuenta de muchísimas cosas, en este año. Darme cuenta de cómo yo era, hace unos años, de cómo soy ahora, en este instante, en este presente de vida. Y a la vez que he ido dándome cuenta de muchas c...

Cuando miro mi propia vida

Recuerdo mentalmente escenas y también imágenes de aquel tiempo, cuando yo era un joven de veinte años. Despiertan sensaciones interiores de ver que quizás el hombre que ahora soy es quizás el hombre que he sido siempre, salvo que hoy tengo más experiencia, además de nuevas circunstancias. Sin embargo, en un repaso general, que yo hago ahora, pesa más lo que yo pienso que la realidad. Quiero decir, es algo subjetivo la transcripción de mis palabras. Es algo subjetivo porque es el resultado de una emoción, de una actitud personal. Quizás, para mí, haciendo un repaso general de la vida, saco conclusiones positivas donde igual otra persona ve hechos desagradables o negativos. Digo así que hablar de uno mismo es subjetivo. Es como uno se ve a sí mismo, además de cómo es, en la viva realidad. Hacer un repaso integral de la vida es verla con distintos enfoques o distintos ángulos de visión, frente a una misma realidad. Cada ángulo de visión, cada ventana desde la que observa...

Soledad por quién preguntas

La verdad es que es algo bien curioso. Yo me sentía bien despierto cuando vivía en Salamanca. Había partes de mí que las tenía ciegas, sin ver; partes emocionales y por tanto emotivas. Pero me sentía despierto; comprendía todo a la primera y me sabía manejar. Era como navegar en un río que te dejas llevar por la corriente; en mí y en mi espacio de alrededor siempre estaba la convicción “esto me saldrá bien”, y fijo que sale bien, más bien incluso de lo que piensas que te va a salir. Así años y años, en Salamanca. Bien, me adormezco, me apago, como un fuego que se queda en una lucecita débil. Y venga a encender otra vez el fuego; y venga a despertarse; pero ahora me despierto porque es que o despiertas o te mueres. Y pasa tiempo y tiempo y vuelves a caminar, como si nada ha pasado. Tiempos de crisis, de tempestad, de naufragio, el náufrago en la playa; no puedo; “que se levante, don náufrago”; el siguiente día ya te levantas porque las tripas hacen cruá cruá. Y buscas unos piño...

A quien corresponda

Me gusta el mundo que conozco; hoy por lo menos sí; hoy quiero ver el mejor lado del mundo y de las personas; quedarme con lo bueno de cada instante, sin perder por esto el realismo de saber que bondad/maldad es un invento humano; mal fario cuando tienen que inventarse las palabras; el juego de las palabras encadenadas y las antítesis demuestra vivir en un mundo conflictivo; pero hoy quiero verlo por el mejor lado; con permiso de ustedes. Hoy, con permiso, quiero dar las gracias. Quiero dar las gracias a la madre que me trajo al mundo y al médico que la ayudó; y al abuelo y al padre que se alegró de verme por estos barrios. Quiero dar las gracias: a la hermana Bernardina y a sus oraciones; al Tío Emilio y su caballería y su trilla y su dejarme dar vueltas en una pequeña silla de niño, corriendo a toda velocidad, montado en la trilla; quiero dar las gracias a la burra blanca del hermano Juan de Dios, que nunca supe si montarla de costado o por el culo, a riesgo me diera una...

Un poco de biografía musical

Las cosas musicales no son cosas que un día se enciende la bombilla creativa y te sale algo bueno para compartir con quien pueda estar escuchándote. No creo en los milagros artísticos y creo que tampoco existen los milagros en la música.  Pienso que las cosas son resultado de miles y miles de horas de esfuerzo que finalmente se hacen simples, después de haberse perdido en los infinitos detalles. Aprendí a tocar la guitarra, de oído, y tomando notas sobre un cuaderno donde apuntaba las tonadas a aprender para el día siguiente, comenzando con una rondeña, los campanilleros y una media granaína.  Con toda sinceridad, entonces con mis doce años y muchísimos años después, todas esas cosas me sonaban a solfa, a pesar de que las estás tocando. Yo notaba que a lo mío le faltaba algo, pero no sabía el qué.  Le faltaba la emoción. Todas las falsetas las hacía correctamente, una nota detrás de otra nota, los ligaos y los tiraos y todas las técnicas del pulgar y...