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El amigo que se fue

Para ti, amigo, que ya te has ido a dormir, tras el viaje de la vida.  Uno para cincuenta, edad de porvenir y fortuna, y  no te dejaron cumplir. Para ti, guerrero infatigable, alma viajera por infinitos mundos. Para ti, el sol sonreirá y las nubes se alejarán por un horizonte de gloria y vidas felizmente terminadas. El ocaso será mañana un nuevo amanecer para ti. No he ido a tu entierro; no tuve fuerzas, me pudieron las ganas de rezarte una oración, aquí, en silencio, con espacios en blanco, intentando comprender porqué te has ido tan pronto. Perdóname amigo, por esta rebeldía que busca comprender en este irracional sinsentido de tu muerte, que los vivos honramos con dolor y con duelo, en esta imprevisible existencia. Gloria, mucha gloria para ti, amigo, que tu alma y tu espíritu sigan teniendo largo vuelo y encuentres las doradas arenas de la paz, gramos minúsculos de Dios esparcidos por el universo de la vida y de la muerte.

Referencias de superación

Tengo una lista larga de agradecimientos que no puedo escribir en un solo día. En los últimos dos meses, no sé muy bien cómo, he hecho una barbaridad de nuevos y buenos amigos. Muchas de estas personas han sido una referencia para superarme y afrontar mejor la salida de un hospital. Hoy me gustaría dar las gracias a todos, en el extenso de la mucha humanidad que sigo viendo por este mundo. Historias reales de personas auténticas. Cuando toca vivirnos trances extraordinarios, que comprometen la vida, surge una óptica más receptiva, quizás más sensible, que nos aproxima a quienes tenemos a nuestro lado. Puede ser la simpatía por otro cuerpo que camina, arrastrando un gotero, por el pasillo de un hospital, con el último grito en camisones, pijamas y zapatillas de abuelo. Un amigo que moviliza el cuerpo dolorido para irse pronto a casa. Un día como otro cualquiera de mis navidades de hospital, por el pasillo me seguía un gotero y un hombre. Velocidad de fórmula 1, el F...

Soledad y compañía

La vida de los seres humanos, nuestras vidas, son muy distintas, pero todas tienen una serie de rasgos, grandes rasgos en común. Uno de ellos es que no vivimos solos, no convivimos solos, toda nuestra vida es un contacto permanente, positivo o regular o negativo, entre nosotros y todo el conjunto de las personas con las que interaccionamos en el transcurso de nuestra existencia. Vivir solos. Vivir la soledad. Cuál es la soledad que acompaña a cada ser humano. Qué llamamos o qué entendemos por soledad. Es un tema de fuerte calado, pero en fondo viene a significar (1) la soledad es una condición que nos acompaña al nacer y al morir, nadie nace por nosotros mismos, nadie muere por nosotros (es un sentido más filosófico que real de la vida, pues igual que podemos decir esto, también podemos decir justamente lo contrario, en el sentido de que ni estando solos estamos realmente solos o en soledad). Viene a significar también (2) que nacemos de un hombre y de una mujer y que el hecho...

Kilómetro Cero

La propia vivencia con el cáncer, en la forma de un fibrohistiocitoma maligno, me ha presentado dura batalla durante los dos últimos años, con el reciente resultado de una amputación. Frente a la pérdida de una extremidad a la altura del húmero, estoy dando los primeros pasos de encontrarme un muñón donde antes disfrutaba de un brazo y una mano. Soy novato en este nuevo mundo, tanto en el propio de vivirme esta gran aventura, como en el familiar y universal de vivir todas las amputaciones, en plural, de los 30.000 valientes, en cálculos estimados para España, que somos personas amputadas. Mi inexperiencia es total. Muchas acciones cotidianas que antes resultaban simples y fáciles, se han convertido en un ritual de supervivencia y habilidades corporales. El mundo y la vida, vistos desde un nuevo centro de gravedad y nuevos puntos de equilibrio. Cometo errores, torpezas, pero sigo apostando por la autosuperación. Me acostumbro a esta nueva versión de mí mismo que da comienzo en...

Aterrizando

Estoy todavía aterrizando, apenas a una semana de haber salido del hospital, dando mis primeros pasos por esta nueva etapa de vida. He superado una formidable batalla y me estoy reencontrando por esta nueva etapa de vida. La batalla ha sido angustiosa e interminable, con un peligroso asesino que estaba escrito en mi ADN, en mis células. Igual que sucede a los investigadores, los médicos y los afectados, también para mí el cáncer es incomprensible y por ahora indescifrable. Todas las pruebas diagnósticas que se han realizado durante mi ingreso hospitalario informan que el cáncer ha desaparecido de mi cuerpo. Lo dice la gammografía, en relación a mis huesos. Lo dice el TAC con contraste, de tórax y abdomen. Lo dicen las cuatro biopsias tomadas las 2 veces que he estado en quirófano. No puedo sino celebrar la feliz noticia, sabiendo que el fibrohistiocitoma maligno se lleva casi al 50 por ciento de las personas que escoge. Esto es la parte buena. Y la parte menos buen...

Una apuesta por la vida

En Salamanca, Hospital General de la Santísima Trinidad, 2ª planta, Pabellón San Nicolás, habitación 218. Creo que nadie vamos al hospital con el objeto de hacer amigos y ampliar nuestro círculo social. Los hospitales no son tabernas donde levantar con alegría unas jarras de cerveza, al mismo tiempo que gritamos felizmente con ese brindis que celebra un grato suceso. Los habitantes de hospital son o somos otra cosa. Este navegante fue ingresado en el hospital el pasado 22 de diciembre, 8 de la mañana. Venía con un tumor adherido a su brazo izquierdo de más de 1 kilogramo de peso, de feo y siniestro aspecto, que me había dejado la hemoglobina por los suelos, las fuerzas desaparecidas y el último recurso de una gran amputación, que se practicaría, por encima del codo, el viernes 23 de diciembre, mediodía. Hace unos días, el 23 de diciembre, me dejé el brazo izquierdo en un quirófano de Salamanca. Esto fue un viernes, al mediodía, en el Hospital General de la Santísima Trinidad...

Ángeles humanos

Los ángeles acarician el suelo con sus alas, barriendo de oscuridades los malos sueños, las voluntades vencidas, los enfermos tiempos, de los que el sentir perdido, viaja en humano yerro, al prometido trance del devenir eterno del revivir sincero de nueva forja para el mejor acero que templa la vida en cuerpos guerreros. Con sus alas vencen el sueño del soberano tiempo, vencidas las mentes y vencidos los cuerpos de los que el camino encuentran maltrecho… Los ángeles acarician con sus alas El Eterno, barriendo de oscuridades los cuerpos enfermos de humana vida en humano tiempo. Son voluntades vencidas por serenos vientos que, sin moverse, siguen moviendo el sentir perdido del humano yerro. Sois ángeles de carne y de hueso que con vuestras alas vencéis el sueño, forjando minutos del mejor acero, que templa la vida en cuerpos guerreros.

Regresar a la normalidad

El 2016 ha sido un año de reestructurar desde años anteriores de crisis. Yo lo veo como el año último de una etapa que define los últimos 25 años, que quizás define a toda una generación. Una historia sencilla, la historia de un globo o la historia de una burbuja. Felices años 80 y 90. El globo siguió haciéndose más grande, hasta que estalló o reventó. Llegó la crisis, todos habíamos de aprender a vivir sin globo, en el 2016 el gran cambio, los últimos ladrillos de las viejas estructuras. La realidad de este finales del 2016 se divisa como que la gente vuelve a la normalidad después de unos duros años de crisis. Y en gran parte, la gente regresa a la normalidad porque quiere hacerlo y pasar la página de todos esos años de crisis cuya explicación igual viene una generación más tarde. Regresar a la normalidad es, en lo básico, no dejarse arrastrar por las gravísimas preocupaciones, ni por la inquietud de vivir en un mundo frágil, inseguro y caduco. Regresar a la norm...

Suerte y destino

La suerte, el destino, la naturaleza de cada persona y sus circunstancias, cuatro cimientos de vida con los que ésta va haciéndose, experimentándose. Si viniéramos a un mundo pacífico, sería todo mucho más fácil. Pero el mundo al que hemos venido a vivir no es pacífico y tampoco vive en paz. El planeta sí vive en paz consigo mismo pero el alma colectiva del ser humano vive en guerra prácticamente desde sus comienzos, en un tejido de guerra y paz y treguas y nuevas guerras y nuevas treguas. Siendo preocupante e inquietante la situación, tanto por los conflictos globales como por los conflictos históricos o que la historia ha venido a demostrarnos, desde mi punto de vista es mucho o muchísimo más inquietante y motivo de preocupación el cómo somos en nuestras cortas distancias. Me interesa saber cómo somos en la corta distancia de nuestras vidas diarias. Llegamos a estos puntos y nos encontramos que existe mucha más violencia que la que podemos encontrarnos en una guerra form...

Una radiografía de evolución

La vida humana no era fácil en tiempos prehistóricos, tampoco lo era en tiempos de romanos y cartagineses, menos quizás en la Edad Media. Y ahora, que tenemos tanto de todo, que somos blancos en un mundo de blancos, que vivimos en democracias avanzadas, que sabemos leer y escribir y contar, ahora no son tiempos mucho mejores. Los tiempos que nos ha tocado vivir no son mejores a los tiempos anteriores, en el sentido que en todos ellos ha existido un exceso de violencia, de desigualdad, de abusos e injusticias. Al punto que parece que esa falta de pacifismo, estuviera escrita en la propia naturaleza humana, los mil y un caminos que puede tomar la inteligencia. Acaso el mundo actual se diferencia de los otros mundos vividos anteriormente, en que en el mundo de hoy parecen reunirse todos los mundos. Suena a experimento biológico, de letras muy mayúsculas, podemos casi decir que inaceptables en el porqué de la existencia de tanta violencia, dolor y sufrimiento. Quedaron...