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Cambios sociales

Llevamos algo así como veinte o treinta años que estamos escuchando muchos nuevos conceptos, no solamente referidos al ámbito científico sino al ámbito social. Estamos, en algún sentido, asistiendo a un tiempo de poderosos cambios globales, que no es que sean puramente cambios en usos de cultivar la tierra o de cambios climáticos, sino que son tiempos con fortísimos cambios en nuestra sociedad, en nuestras formas y fondos de hacer sociedad, en nuestra forma de interrelacionarnos unos con otros. En realidad no solamente está cambiando nuestra forma de hacer sociedad sino que nosotros mismos estamos cambiando. Estamos cambiando a fuerza de toda una fuerza de propaganda activa que está interviniendo en el día a día. Me interesa todo el movimiento ciudadano que representa el movimiento de repoblación de los medios rurales. Me interesa como persona, pero me interesa también como activista social que he sido, comprometido, por la cara, de gratis, muchos años. He creído en los ca...

Tranquilidad

La apacible y tranquila vida que cantaba Fray Luis de León en su poema, qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido. Sí, ciertamente, es verdad. Así quiero vivir yo, la activa y descansada vida, la del que huyo del mundanal ruido, eso es, huyo del ruido para sentir el silencio y la música, huyo del ruido para encontrarme con los auténticos y verdaderos sonidos de la vida. Creo que lo estoy consiguiendo y creo que lo voy a conseguir. Solamente tengo que seguir siendo quien ya soy, hacer más de lo mismo que ya hago, progresivamente iré encontrando más real esta descansada y activa vida del que encuentra los verdaderos sonidos, sin huir de nada, ni siquiera del mundanal ruido. Para llegar a estos primeros pasos de este primordial objetivo, he tenido que cambiar, es verdad, hacer cambios para vivir la paz y la tranquilidad que anhelaba. Vivir con tranquilidad es un derecho fundamental, pero digamos esto a quien vive situaciones de éstas que ahora se llaman de al...

Esas cosas básicas

Me gusta participar en hacer y ver crecer las cosas desde cero, desde abajo; ser partícipe de ellas desde que son una idea-semilla, disfrutar de lo que es ver hoy nada, mañana ver algo, y otro poco más al día siguiente. Cada pequeño avance me deja muy bien el cuerpo (y el alma). Son muy buenas sensaciones y no quiero evitármelas. No hablo de grandes proyectos. Esta reflexión es de asuntos domésticos: hacer tareas de arreglos y de muchas pequeñas cosas que crean hogar, y hacerlas con cariño, como si fueran lo más importante del mundo, aunque sea pasarme toda la mañana pegando brochazos de pintura a unas paredes, pero disfruto en esas cosas básicas. Igual otro rato del día me pongo a hacer cosas muy intelectuales o cosas muy artísticas o cosas muy serias, pero ese dar brochazos de pintura o ese hacer cosas simples, sencillas, básicas, me encanta y me hace feliz y quiero disfrutar haciéndolo. En fin, no sé, es como si dejara el pasado atrás y voy entrando cada vez más en el h...

La ciencia inexacta del amor

Aprovecho hoy para tirar del hilo de los temas que salen del espacio individual para ser un poco temas de todos, temas que en uno u otro sentido, todos vivimos, con distintos nombres, diferentes circunstancias, pero con un modelo repetido de patrón básico.  Cada persona nos vivimos una vida, un tejido vital, unas circunstancias, pero creo que las preguntas que muchos y muchas nos hacemos son comunes, son las mismas preguntas. ¿Por qué me ha pasado esto? ¿qué me está enseñando esto?¿cuál es la realidad? ¿dónde está la estabilidad?... Estabilidad no es conformismo ni aburrimiento, es solamente estabilidad. Sobre esa paz de convivencia, sin conflictos, se va tejiendo la construcción siguiente. Pero, claro, hasta que llega eso, a saber el tiempo que pasa. Es también la voluntad que se pone en la relación porque en definitiva querer es poder. Y, en todo caso, cada relación es diferente, existen relaciones fáciles y relaciones difíciles. Todas enseñan, pero bueno, cada una es di...

Haciendo hogar

De nuevo en mi pueblo natal, reaprendiendo en la sana vida rural, donde aún cantan los gallos, transitan los vendedores ambulantes que se conocen a todo el pueblo aunque vengan de lejos. La existencia se ralentiza y los paisanos y vecinos viven sin prisa, generosos en afecto y en cariño. Está siendo intensa y fructífera la experiencia de retorno. El estropajo, la pintura, el albañil, tareas de todos los días que ponen a prueba la capacidad, las ganas de autosuperación y la resistencia de alguien que ha perdido su brazo. Reencontrarme con la existencia del día a día, transformándola en vida es una prueba atlética. Todo es nuevo y desconocido y todo se resume en echarle ganas y progresar, o estancarse y encharcarse en el “pobrecito de mí que yo no puedo”. En soledad no estaría consiguiéndolo, hubiera firmado derrota o fracaso. Sin embargo, cuando estás en pleno proyecto de convivir, formar y construir pareja y hogar, los hechos diarios toman nueva dimensión y propósito. Existe l...

Un mosaico de detalles

El sueño del amor, ese secreto e íntimo sueño del amor, que viaja dentro de nosotros, dentro de cada ser humano. Por supuesto, para tener el amor, primero debes tener ese espacio dentro de ti. Es como alguien que te invite a entrar a un desván lleno, hasta el techo, de objetos diversos. Directamente, no entras. No te ha invitado. Sus labios pueden decir lo que digan, pero nadie está invitándote a un espacio lleno de cosas donde no cabe tu persona. Yo apenas sé nada, del amor, de la vida, de las personas, de las sociedades, del sentido de este vivir que tenemos, yo sé poco, apenas nada. Sin embargo, sé que la meta se encuentra en saber llegar a viejos, saber envejecer, saber tener una buena muerte. Luego podemos comentarlo, pero ahora es el momento de vivir. Y por tanto de ir sumando años y más momentos y no dejarse la vida por el camino. Principalmente es esto. Luego hablamos de lo que sea, pero principalmente una vida que vivir porque el corazón no late sin latidos. Y...

Cosa de valientes

Dice una cita, de las que circulan por Internet, que amar es cosa de valientes. Y estoy de acuerdo. Cuando se quiere algo de verdad, vivimos con un regalo de fuerza, que suma a las fuerzas que ya tuviéramos de antes. Y sobre todo, yo creo que se trata de relajarse y estar atentos. Podemos pasar el día dibujando corazones, pero la hora y el minuto precisos de ir creando nuevos sentimientos, nuevos vínculos con nuestra pareja, vienen cuando vienen, sin tener plena coincidencia en el tiempo, con nuestro deseo o nuestro impulso de ir creando y consolidando pareja. Yo nos deseo una feliz travesía, sin prisas y sin grandes pausas, sin excesivo estrés. Lo que cada día puede traer, seguro que lo vamos consiguiendo. Un gran sentido de vivir es optar por la sintonía y por ser un poquitín más felices, más libres, más plenos.

Las piedras

Por las eternas piedras de la geología, la piqueta del científico, las botas de alta montaña y peón caminero, los kilómetros de nuevos descubrimientos. Por estas piedras, cantaré salmos, alabanzas y plegarias, sin importarme si Dios me escucha. Por esas mismas piedras que, con encendido movimiento de magma, parecen estar quietas, inmóviles en su majestad geológica. Arriba, cerca del cielo, rozando las nubes, la piedra se hizo montaña, cumbre, coronada cima, vértebras y cordilleras por un esqueleto de piedra. Piedras de campo y piedras de ciudad. Nadie escribe en las secas y ardientes piedras del campo desde los tiempos de Trajano. En la desnuda piedra rural, asoma un pintarrajo de amor, con la pequeña victoria de un carmín anónimo, sin trenzas y sin nombres, escrito en la lisa corteza de la piedra. Solamente el campo de los pueblos mal iluminados deja que los enamorados escriban su amor en piedra, el nombre inmortalizado de su amante, la pizarra que conservará la t...

Páginas de la infancia

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Al nacer, me compraron un tren de circunstancias, con las ruedas redondas, donde yo tenía que ir construyendo las vías y aprender a ser un buen empresario de ferrocarriles. Al tercer año de la niñez, el tren de madera y un caballo de cartón abierto por las tripas, pasaron al trastero. Mi padre, de regreso de uno de sus viajes, me traía un camión pegaso y un autocar con conductor y sin pasajeros. El tren de mis circunstancias ya no daba silbidos, de Nueva York a California, los indios tomaban el sol en Hollywood y yo aún no sabía qué era el cine, la cámara de proyección, el corral de alguien, la silla de tu casa y la pantalla gigante, con balas rebotadas de valientes pistoleros y bolsa de quicos y garbanzos fritos para matar el rato. Mi tren no pitaba en el trastero, mientras el camión nuevo transportaba alimentos e ilegales por la frontera de alguna parte. El autocar, para los pobres con posibles, aquellos que aparentan una esperanza de futuro, un empleo, unos papeles de i...

Échame una foto

Estaba yo por Ledesma, disfrutando de un paseo por la orilla del río. Las aguas, embebidas de azul del cielo. Échame una foto, dijo este árbol. Puse cara de transeúnte, de turista indiferente. El don de la palabra, como el brandi de la tele, es cosa de hombres, digo de mujeres y hombres. Si un árbol te habla, el psicólogo te está tomando medidas. Das un par de pasos como que ignoras. Échame una foto, con ese clic que te gastas. Voz de árbol que se ha pasado la vida, a la húmeda ribera del Tormes. No quise hacerle un feo. Hice la foto, cogiendo en el encuadre a familiares, amigos y otros parientes del árbol, de nombre desconocido porque no me lo dijo. Y yo tampoco quise preguntar.