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Leyendo El último judío

Existen escritores que saben crear cercanía, proximidad con el lector, y otros que no saben hacerlo. Su lenguaje es incomprensible o es incomprendido para los lectores.  Puede ser porque el escritor – o escritora – tiene un cable suelto en su cerebro, que le hace creerse que solamente es escritor si es incomprensible y además incomprendido. O puede ser porque es incapaz de hacerse comprensible y, en vez de aceptarse su incapacidad, prefiere trabarse en otros caminos por los que no llegas a entenderle.  Entremos a un ejemplo, Noah Gordon, El último judío. Es un libro sin pena ni gloria, más bien es un libro flojo. Pero es un libro que trabaja las escenas particulares, las escenas literarias. Trabaja la proximidad con el lector. Noah Gordon es un escritor y le importa un bledo escribir de esto o de aquello. Él confecciona una historia y la cuenta.  Si miramos este libro por el lado histórico, dice cuatro verdades y dice otro grupo numeroso de chorradas. El ...

Titulillos de pareja

Las relaciones entre hombres y mujeres son una parte más de este mundo. Aprender a vivir con todo esto, es tan importante como saber el código de circulación vial o el conocer tu propio idioma y saber articular las palabras. Es una característica del mundo, que cada persona tiene su propia cruz y su propia gloria. En apariencia, todos nos decimos a todos que nos aceptamos todos a todos, simpatizamos todos con todos. Y esto no es verdad, para nada es verdad. Nos cae más simpática la gente guapa, la gente graciosa, divertida, alegre, con éxito, incluso nos gusta más estar con las buenas personas que con las malas personas. Bien, la cosa es que vamos diferenciando y haciendo diferencias. Y esto lo hacemos desde que somos niños, porque ya en nuestra tierna infancia comenzamos con los titulillos y las etiquetas. Y a partir de ahí comenzamos esta gran historia de la interrelación humana, que yo creo que mucha gente se la toma como una guerra. Recuerdo aquella canción de Joaquín ...

Yo digo paz

Con toda nuestra evolución, los seres humanos somos vulnerables, igual de vulnerables a la vida, a la química del oxígeno y del agua, a la necesidad de alimento y calor corporal interno, vulnerables al latido de nuestro corazón, pero también somos vulnerables a todas las diferentes formas de violencia, tanto las más refinadas como las más primitivas, tanto las violencias a baja escala, a media escala o aquellas otras que son un cataclismo de violencia. Desde esta vulnerabilidad, podemos comprender a las masas frenéticas que piden la ejecución de alguien, en la plaza pública, como podemos comprender el fanatismo de multitudes que parecen un reguero de furia, en nombre de lo que quiera que legitime o justifique su furor o su furia. Desde esta vulnerabilidad, podemos también comprender los comportamientos individuales donde yo te agredo, tú me dices que porqué te hago esto, yo te respondo que porque creía que tú ibas a iniciar una agresión. Total, yo creo que existe un argume...

Confianza

Confiar es maravilloso, una continua prueba, en lo desconocido, un auténtico viaje por lo desconocido. Me veo a mí mismo ahora, con todo lo ya vivido, junto a quien yo era, con tres, cinco, veinte años, qué gran diferencia, cómo las personas podemos hacernos, fabricarnos, inventarnos y reinventarnos en el transcurso de la vida. Un hecho hermoso, de apasionante confianza. La confianza invita a la confianza. Y la única forma de conocerse las personas, de verdad, es con confianza. Confianza y fuerza. Cada persona es como es. Incluso las personas más anónimas, que parece que no tienen nada interesante que decir o aportar al mundo, llevan dentro muy buenas experiencias personales. Normalmente queremos que las demás personas sientan confianza en nosotros, pero la gran pregunta es cuánto nosotros confiamos en otras personas. Por qué pedimos lo que nosotros no estamos dando con nuestro vivo ejemplo. Confiar es algo que va mucho más allá de unos valores y de una moralidad y...

Afinidad

Sí claro, para compartir, se comparte entre personas afines. Lógico. Pero el hecho básico es la educación que llevamos dentro, en nuestro corazón, que es lo que de verdad destaca sobre nuestros conocimientos o habilidades. Es el cómo hemos ido construyendo ese corazón nuestro, esa forma de ser. Yo creo que en eso está lo sustancial, pues de cómo es nuestro sentir, nuestro sentimiento, nuestras emociones, así es también nuestra finalidad, nuestro propósito, nuestra actitud de vida. No sé, la afinidad con una persona no es algo que escoges o escogemos. Vemos si somos afines o próximos a una persona o pensamos o sentimos de forma parecida, pero es una realidad hecha o fabricada por la vida, sin nuestra intervención. Nuestra naturaleza la vamos haciendo nosotros mismos, pero la naturaleza de otra persona, qué rasgos de humanidad nos unen o nos diferencian, eso es algo que está fuera de nuestra decisión personal. Es como salir a la calle y encontrar un aire limpio. Te gusta...

Sociedades crispadas

Vivo en un país que está reinventándose a sí mismo, en el que los cambios son prácticamente de un día para otro. Un país crispado y en crispación, un país enfrentado, un país con deudas y preocupaciones, agobiado, que me ofrece un paisaje de inestabilidad. Cualquier español está sometido a un agobio tremendo, por multitud de flancos abiertos. Por ejemplo, abuelos con pensión en los pueblos, ya no pueden dar más de sí, no son capaces de pagar precios abusivos de contribuciones o impuestos locales, precios abusivos de agua, luz. No pueden. Esos mismos abuelos, en una ciudad, muchos de ellos están alimentando a sus familias, los que se han quedado en el paro y viven de cáritas y bancos de alimentos. No se puede tener a un país así durante mucho tiempo. Un país no puede funcionar como un gran campo de refugiados. Dejamos a los abuelos, tomamos a los trabajadores. No hace falta que tengas coche y plaza de garaje, sin ir tan lejos, los gastos cotidianos pueden ser de aúpa. Los preci...

Castillos de naipes

Está en boca de todo el mundo y sirve como excusa para decir un buen puñado de tonterías. ¡¡La criisiiiss, quee vieenee la criiisiiss!! Esto de la crisis y de ver el mundo a lo grande, es decir, vernos a todos juntos, es un disparate tan absurdo y tan tonto como ver al jefe del mundo que todos los días vigila un gran centro de mando, con muchas computadoras y muchos cables y llegamos al cerebro, una sala enorme, con cientos y cientos de cables de muy distintos colores. ¡Oiga, tiene usted ahí un cablecito suelto! ¡Bah, no importa! ¡Oiga que tiene dos! ¡Oiga que tiene siete! ¡Oiga que tiene mil! El cerebro sigue funcionando. En realidad han puesto a un funcionario a escribir chuletillas, en la puerta, que hace creer que el cerebro sigue activo. Es como si la policía de Kansas pide respuesta a una emergencia nacional y el funcionario de la puerta le responde con una nota sobre el horóscopo del día. La crisis que ahora ha surgido, que parece que se ha hecho la r...

¿Evolución o involución?

El mundo es maravilloso, excepto en todo lo que guarda relación con nuestra especie. Vivimos en una sociedad demasiado falsa y demasiado hipócrita. Y esto es una razón de que la gente, mucha gente, demasiada gente, hoy vivimos solos, nos sentimos también solos. Nuestro egoísmo nos impide compartir y solamente tenemos ojos para vernos a nosotros mismos y a nuestros propios problemas. Y creemos que conseguir el amor es como ir al supermercado, dame dos kilos de amor y te pago con la tarjeta de crédito visa. La vida auténtica, la vida de verdad, fuera del marco artificial de nuestra especie, no es así. Y por esto, a pesar de sentirnos tan grandes, en realidad no somos nadie. Nuestros elegantes trajes no nos dan eso que el dinero no puede comprar. Espero que algún día podamos comprender esto. Yo hace mucho que dejé de ser idealista. No tengo fe ni tengo esperanza en esta especie. Evolucionaremos, no tengo duda. Sobreviviremos, seguro que sí. Pero a qué terrible coste, cuántos ...

Mi barrio en Salamanca

Cuando llegué a este apartamento, era un barrio tranquilo, muy tranquilo. Barrio periférico, residencial, de nueva construcción, edificios en su mayoría de tres plantas, amplios espacios ajardinados. Un 50 por ciento de las viviendas deshabitadas. Sin parada del autobús. Y al otro lado de una calle autopista, el cementerio municipal. Y el punto más alto de toda la ciudad, donde corre y sopla el aire, en invierno, en lo alto de una loma, en el noroeste de la ciudad. Era un barrio tranquilo, con poco ruido, donde se podía grabar sin molestias disonantes. Dejó de ser un barrio tranquilo, cuando el Ayuntamiento tuvo la feliz ocurrencia de utilizar la parada que tengo al otro lado de la calle, uno, dos, tres autobuses, a veces al ralentí. La percepción de silencio, sonidos, música, ruidos, ya es otra cosa, desde entonces. Disfruto de cada cosa o situación, en su momento. Si ahora toca parada del autobús, la llevo disfrutando unos buenos meses. De una forma pacífica, me está diciend...

La tranquila normalidad

El regreso a la tranquilidad tiene también su mérito.  Amo la tranquilidad, qué digo, amo con intensidad ultravioleta y de todos los colores a la tranquilidad. Beber en la tranquilidad es qué digo, maná del cielo, delicias de los dioses del firmamento, trocitos de Dios, de placer y felicidad.  ¡Me encanta la tranquilidad, soy feliz en la tranquilidad! ¡Amo la tranquilidad! ¡Y se me está notando! Qué es la tranquilidad. De nuevo cada palabra tiene muchos usos, según el contexto, según la persona. Yo hablo ahora de un tipo de tranquilidad, la tranquilidad que a mí me pone seguro, bien y feliz. La tranquilidad que saca mis mejores valores y cualidades y que me da fuerzas de vivir, me ilusiona. De esta tranquilidad es de la que ahora comienzo a escribir. Es la tranquilidad que podía decir Winston Churchill con aquella frase que afirmaba que la democracia es un sistema de gobierno donde saber que si alguien te llega a casa, de madrugada, no es otro que el leche...