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Las dos caras de la felicidad

El ser humano pierde la felicidad por no querer ser sencillo, por no querer ser verdadero. En la naturaleza, la montaña no lucha contra el río ni tampoco el castor pelea contra el caballo. La naturaleza sabe cómo sobrevivir. Nosotros, las criaturas humanas, recibimos una educación donde los otros son diferentes y peores a nosotros, debemos matarlos, explotarlos, reducirlos para demostrar nuestra superioridad. Llevado esto a los extremos en la vida cotidiana, tenemos el largo suma y sigue de contradicciones, que van desde las competencias, las rivalidades, los celos, las intrigas, las envidias, etcétera etcétera. Y la verdad, qué triste y qué infeliz que es todo ese mundo, un mundo oscuro, sombrío, donde nada nace. Toca hacer un pacto de verdad con la vida, aunque sea por sobrevivir; hacerse aliados y amigos de nuestras propias vidas. Porque, en verdad, la vida en conjunto está llena de existencias truncadas, rotas, aniquiladas por las malas artes y las malas prácticas de q...

Amor de verdad

Yo sé que el amor no tiene garantía ni tampoco es un utensilio de cocina que se desgasta con el uso, pero sigue siendo importante que yo le dure y el amor me dure toda la vida. Quiero decir el tiempo de vida, porque eternos ya se sabe que nadie lo somos. Un día encontramos a una persona que hace muy fáciles todas las preguntas que nos hacemos sobre el amor. Algo tiene esa persona, algo que se conecta con nosotros mismos, nuestro corazón, que nos roza el alma, que nos traspasa el cuerpo, que hace el sentir muy indescifrable de explicarse con palabras, que nos hace decir: ¡qué bien me siento con esta persona! Desaparecen todas las preguntas. Ha llegado entonces el amor. Vayamos ahora a los lados más racionales del amor.  El amor no tiene tasa, precio, medida, color ni sabor. Es invisible pero su presencia es advertida y sentida.  El amor no se exige y tampoco se mendiga. El amor no se coacciona, ni se manipula, ni se le encierra en una jaula para que...

Tiempos actuales

Yo no puedo sentirme Arquímedes de Siracusa y ponerme en su piel, porque sencillamente no soy un hombre de aquel tiempo y tampoco soy Arquímedes de Siracusa. Todo tiempo tiene sus mentalidades, sus ideas. Ahora bien, cómo son los tiempos actuales. Son tiempos donde cualquier ser humano común y corriente puede vivirse la actualidad y también puede vivirse cualquier moda o creencia inspirada a saber si en cualquier tiempo pasado. Si algo diferencia y distingue a las sociedades actuales es su carácter heterogéneo, su multiplicidad de formas, su multitud de “facies” o rostros, su cantidad enorme de facetas y formas. Cada vida es singular, cada vida es única. No existen dos experiencias iguales, ni siquiera en un mismo tiempo. La vida de dos egipcios contemporáneos por supuesto que se parece más que si comparamos la vida de un hombre actual y de un egipcio de la antigüedad. Sin embargo, la vida de dos personas de entonces, comparadas entre sí, no tienen porqué ser similares. Y ...

Leyendo El último judío

Existen escritores que saben crear cercanía, proximidad con el lector, y otros que no saben hacerlo. Su lenguaje es incomprensible o es incomprendido para los lectores.  Puede ser porque el escritor – o escritora – tiene un cable suelto en su cerebro, que le hace creerse que solamente es escritor si es incomprensible y además incomprendido. O puede ser porque es incapaz de hacerse comprensible y, en vez de aceptarse su incapacidad, prefiere trabarse en otros caminos por los que no llegas a entenderle.  Entremos a un ejemplo, Noah Gordon, El último judío. Es un libro sin pena ni gloria, más bien es un libro flojo. Pero es un libro que trabaja las escenas particulares, las escenas literarias. Trabaja la proximidad con el lector. Noah Gordon es un escritor y le importa un bledo escribir de esto o de aquello. Él confecciona una historia y la cuenta.  Si miramos este libro por el lado histórico, dice cuatro verdades y dice otro grupo numeroso de chorradas. El ...

Titulillos de pareja

Las relaciones entre hombres y mujeres son una parte más de este mundo. Aprender a vivir con todo esto, es tan importante como saber el código de circulación vial o el conocer tu propio idioma y saber articular las palabras. Es una característica del mundo, que cada persona tiene su propia cruz y su propia gloria. En apariencia, todos nos decimos a todos que nos aceptamos todos a todos, simpatizamos todos con todos. Y esto no es verdad, para nada es verdad. Nos cae más simpática la gente guapa, la gente graciosa, divertida, alegre, con éxito, incluso nos gusta más estar con las buenas personas que con las malas personas. Bien, la cosa es que vamos diferenciando y haciendo diferencias. Y esto lo hacemos desde que somos niños, porque ya en nuestra tierna infancia comenzamos con los titulillos y las etiquetas. Y a partir de ahí comenzamos esta gran historia de la interrelación humana, que yo creo que mucha gente se la toma como una guerra. Recuerdo aquella canción de Joaquín ...

Yo digo paz

Con toda nuestra evolución, los seres humanos somos vulnerables, igual de vulnerables a la vida, a la química del oxígeno y del agua, a la necesidad de alimento y calor corporal interno, vulnerables al latido de nuestro corazón, pero también somos vulnerables a todas las diferentes formas de violencia, tanto las más refinadas como las más primitivas, tanto las violencias a baja escala, a media escala o aquellas otras que son un cataclismo de violencia. Desde esta vulnerabilidad, podemos comprender a las masas frenéticas que piden la ejecución de alguien, en la plaza pública, como podemos comprender el fanatismo de multitudes que parecen un reguero de furia, en nombre de lo que quiera que legitime o justifique su furor o su furia. Desde esta vulnerabilidad, podemos también comprender los comportamientos individuales donde yo te agredo, tú me dices que porqué te hago esto, yo te respondo que porque creía que tú ibas a iniciar una agresión. Total, yo creo que existe un argume...

Confianza

Confiar es maravilloso, una continua prueba, en lo desconocido, un auténtico viaje por lo desconocido. Me veo a mí mismo ahora, con todo lo ya vivido, junto a quien yo era, con tres, cinco, veinte años, qué gran diferencia, cómo las personas podemos hacernos, fabricarnos, inventarnos y reinventarnos en el transcurso de la vida. Un hecho hermoso, de apasionante confianza. La confianza invita a la confianza. Y la única forma de conocerse las personas, de verdad, es con confianza. Confianza y fuerza. Cada persona es como es. Incluso las personas más anónimas, que parece que no tienen nada interesante que decir o aportar al mundo, llevan dentro muy buenas experiencias personales. Normalmente queremos que las demás personas sientan confianza en nosotros, pero la gran pregunta es cuánto nosotros confiamos en otras personas. Por qué pedimos lo que nosotros no estamos dando con nuestro vivo ejemplo. Confiar es algo que va mucho más allá de unos valores y de una moralidad y...

Afinidad

Sí claro, para compartir, se comparte entre personas afines. Lógico. Pero el hecho básico es la educación que llevamos dentro, en nuestro corazón, que es lo que de verdad destaca sobre nuestros conocimientos o habilidades. Es el cómo hemos ido construyendo ese corazón nuestro, esa forma de ser. Yo creo que en eso está lo sustancial, pues de cómo es nuestro sentir, nuestro sentimiento, nuestras emociones, así es también nuestra finalidad, nuestro propósito, nuestra actitud de vida. No sé, la afinidad con una persona no es algo que escoges o escogemos. Vemos si somos afines o próximos a una persona o pensamos o sentimos de forma parecida, pero es una realidad hecha o fabricada por la vida, sin nuestra intervención. Nuestra naturaleza la vamos haciendo nosotros mismos, pero la naturaleza de otra persona, qué rasgos de humanidad nos unen o nos diferencian, eso es algo que está fuera de nuestra decisión personal. Es como salir a la calle y encontrar un aire limpio. Te gusta...

Sociedades crispadas

Vivo en un país que está reinventándose a sí mismo, en el que los cambios son prácticamente de un día para otro. Un país crispado y en crispación, un país enfrentado, un país con deudas y preocupaciones, agobiado, que me ofrece un paisaje de inestabilidad. Cualquier español está sometido a un agobio tremendo, por multitud de flancos abiertos. Por ejemplo, abuelos con pensión en los pueblos, ya no pueden dar más de sí, no son capaces de pagar precios abusivos de contribuciones o impuestos locales, precios abusivos de agua, luz. No pueden. Esos mismos abuelos, en una ciudad, muchos de ellos están alimentando a sus familias, los que se han quedado en el paro y viven de cáritas y bancos de alimentos. No se puede tener a un país así durante mucho tiempo. Un país no puede funcionar como un gran campo de refugiados. Dejamos a los abuelos, tomamos a los trabajadores. No hace falta que tengas coche y plaza de garaje, sin ir tan lejos, los gastos cotidianos pueden ser de aúpa. Los preci...

Castillos de naipes

Está en boca de todo el mundo y sirve como excusa para decir un buen puñado de tonterías. ¡¡La criisiiiss, quee vieenee la criiisiiss!! Esto de la crisis y de ver el mundo a lo grande, es decir, vernos a todos juntos, es un disparate tan absurdo y tan tonto como ver al jefe del mundo que todos los días vigila un gran centro de mando, con muchas computadoras y muchos cables y llegamos al cerebro, una sala enorme, con cientos y cientos de cables de muy distintos colores. ¡Oiga, tiene usted ahí un cablecito suelto! ¡Bah, no importa! ¡Oiga que tiene dos! ¡Oiga que tiene siete! ¡Oiga que tiene mil! El cerebro sigue funcionando. En realidad han puesto a un funcionario a escribir chuletillas, en la puerta, que hace creer que el cerebro sigue activo. Es como si la policía de Kansas pide respuesta a una emergencia nacional y el funcionario de la puerta le responde con una nota sobre el horóscopo del día. La crisis que ahora ha surgido, que parece que se ha hecho la r...